25.3.10

Neptuno devoró un planeta dos veces mayor que la Tierra y le robó su luna - Espacio_Sistema_Solar - Ciencia_Tecnologia - ABC.es

En la imagen, creada a partir de datos de la sonda Voyager, aparece una vista de Neptuno desde la superficie de Tritón / NASA


Urano y Neptuno no deberían ser como son si se hubieran formado siguiendo las mismas reglas que el resto de los planetas del Sistema Solar. De hecho, si procedieran de la misma nube de polvo de la que nacieron el resto de nuestros mundos vecinos, no habrían tenido, tan lejos del Sol, material suficiente para hacerse tan grandes. Y eso es un rompecabezas que desde hace décadas ha traído de cabeza a muchos astrónomos de todo el mundo.

"Pero, ¿y si no se hubieran formado en la posición en que los vemos hoy? ¿Y si hubieran nacido mucho más cerca del Sol para luego migrar hasta sus destinos actuales, alterando en su viaje las posiciones y las órbitas de otros planetas? ¿O incluso devorándolos y robandoles sus lunas por el camino?"

Eso es precisamente lo que, por lo menos en el caso de Neptuno, opina un grupo de investigadores encabezados por Steven Desch, de la Universidad Estatal de Arizona. Según recoge la revista New Scientist, Neptuno habría podido «devorar» en el pasado un planeta dos veces mayor que la Tierra y, además, apropiarse de su satélite natural. Eso serviría para explicar tanto el misterioso calor que irradia ese enorme mundo helado como la extraña órbita de su satélite, Tritón.
Ya en 2005, surgió la idea de que Urano y Neptuno cambiaron de posición durante la formación del Sistema Solar, hace casi cinco mil millones de años. Un equipo de astrónomos dijo entonces que, en ese escenario, los dos planetas se habrían formado mucho más cerca del sol para después emigrar hacia las regiones exteriores de nuestro sistema planetario. Una migración durante la que, según apuntó Desch en 2008, Neptuno habría conseguido devorar una hipotética «supertierra» dos veces mayor que nuestro propio planeta.
Y de paso, apropiarse de su satélite. Tritón, en efecto, que es mayor que Plutón, se mueve exactamente en dirección contraria a la rotación del propio Neptuno, lo que sugiere que no se formó a la vez que ese mundo gigante, sino que fue capturado por él
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